La Oración del Siglo XXI del Padre Nuestro
Padre Nuestro, Madre Existencia, que vives en todo el cielo de los cielos, habitando como un todo...
Santificado y santo sea tu Ideal de Existencia para que tu nombre esté perpetuamente sobre cada una de nuestras facultades mientras te consagramos nuestra persona total, Padre de la Vida.
Tu reino está en todo y un día como todos; hágase tu voluntad para que descubramos tu fuerza y valor y la convicción de fe necesaria para perseverar con nuestra plena determinación y nuestro gran esfuerzo.
Que tu voluntad de Orden y Armonía se logre en la tierra como se está desarrollando gradualmente en todo el cielo de los cielos.
Danos en este día el conocimiento para extender tu existencia, y aliméntanos con tu pan de entendimiento para que lleguemos a surgir en tu existencia y cumplir nuestro destino contigo en la eternidad.
Renueva nuestras mentes en la verdad y refresca nuestras hambres hacia la nobleza y el honor, ennoblece las motivaciones de nuestro carácter y eterniza nuestra personalidad completa, para que el deseo de nuestra alma participe del agua de tu Vida.
Haz que nos despertemos a tu perfecto acercamiento necesario para recibir tu continua efusión de misericordia y perdón, para que progresivamente seamos ascendidos y permanentemente libres de todas nuestras dudas y deudas y desórdenes.
Y al reclamar nuestros derechos e identidad en ti, al utilizar la dotación de vida que nos has dado, descubriremos una nueva capacidad de perdonar a todos los que son del cuerpo de tu Vida.
Sálvanos con la inteligencia intelectual correcta, el reconocimiento de tu bondad y gloria, para que nos elevemos más allá de las tentaciones de los sentidos y del cuerpo material.
Libéranos de nuestra propia maldad autoperpetuada y de cualquier deslealtad que hayamos puesto en marcha por nuestro fortalecimiento del discernimiento.
Cada vez más y progresivamente cada día, decidamos ser leales contigo, oh Dios nuestro Padre, que encontremos tu valor eterno, tu visión imperecedera de la vida eterna, y que nos entreguemos día a día a tu perfección en cada momento.
Jesus Christ Michael of Nebadón